El invierno es sinónimo de frío y de días cortos, se encienden las calefacciones y se incrementa el uso de luz artificial en los hogares. Por eso,  es normal que el gasto energético aumente durante esta temporada. Para evitar tener sustos con las facturas y ahorrar un poco, os vamos a dar unos consejos para ahorrar energía en invierno.

 

Mantener una temperatura adecuada

Con la llegada del frío debemos empezar a abrigarnos tanto fuera como dentro de casa. De lo contrario, será necesario aumentar la temperatura de la calefacción y esto se verá reflejado en las facturas, ya que por cada grado de más, se estima una subida del consumo energético del 6%.

La idea es mantener una temperatura estable entre 19º y 21º y, si es posible, contar con un termostato que permita programar la calefacción por horas. Por ejemplo, para activarla una hora antes de volver a casa. Por la noche, una temperatura entre 15º y 17º será suficiente, si bien también puede ser recomendable apagar la calefacción durante las horas de sueño.

 

Radiadores a punto

Si utilizas calefacción por radiadores de agua caliente, debes tener en cuenta que durante su periodo de inactividad pueden acumular aire en su interior. Esto ralentiza la circulación del agua y calientan menos y peor. Para evitar esta situación, es recomendable purgar los radiadores antes de que comience la temporada de calefacción.

Por otro lado, para mantener todo el potencial de tus radiadores, evita obstaculizar la emisión del calor,  y si no utilizas alguna habitación, cierra el radiador de esa estancia y ahorrarás más energía.

 

 

Ventilación de la vivienda

Es inevitable que no querámos enfriar la casa, pero la ventilación del aire es imprescindible. Para conseguir renovar el aire sin perder demasiado calor, lo mejor es abrir las ventanas por las mañanas durante no más de diez minutos, y así aprovecharemos las horas más cálidas del día.

 

 

 

Aprovecha la luz solar

Con la llegada del otoño y el cambio de hora, los días son todavía más cortos y la luz del sol se convierte en un bien escaso en nuestras viviendas. Aprovecha las horas de sol y sube persianas y cortinas para que entre la luz del sol y caldee la vivienda y por la noche baja las persianas para evitar que se escape el calor que se ha acumulado durante el día.

 

 

Aislamiento térmico adecuado

Las viviendas pueden perder energía por muchas zonas. A menudo, las ventanas y las puertas son las culpables del 20% de estas pérdidas. Contar con un buen aislamiento puede suponer un ahorro de hasta 400 euros al año por vivienda.

 

 

 

Electrodomésticos y aparatos eléctricos

La factura de la electricidad también puede reducirse siguiendo unos sencillos consejos. Aprovecha al máximo los electrodomésticos, llenando la lavadora y el lavavajillas todo lo posible, o dejando abierto el horno después de usarlo para aprovechar el calor que ha generado.

Por otro lado, apaga los dispositivos que no utilices en lugar de dejarlos en stand byo incluso desconectados.