Hoy os queremos mostrar como como ha cambiado la decoración en los últimos 600 años.

Y descubriremos cómo con el paso de los siglos se está apostando por el color, la luz natural y el minimalismo. Las grandes lámparas se han reconvertido en luces de diseño, los papeles pintados y los techos ornamentados han sido sustituidos por obras de arte, las formas geométricas han pasado a líneas rectas y los espacios lúgubres se han quedado a un lado, dando paso a los grandes ventanales.

Estilos decorativos.

 

Renacentismo.

Entre 1400 y 1600

Los elementos decorativos ornamentados, la estancia oscura, la influencia de estilos de otros continentes y las formas geométricas fueron claves en el estilo renacentista.

 

Barroco.

Entre 1590 y 1725 

En la tendencia barroca destaca por encima de todo la opulencia. Grandes lámparas y elementos decorativos con adornos dorados son algunas de sus señas de identidad.

 

Rococó.

De moda en 1700

Este estilo fue famoso durante el reinado de Luis XV de Francia. Los estilos florales, las figuras geométricas y el color se imponen en esta tendencia, donde también se llevaban las grandes lámparas y la decoración de paredes y techos.

 

Neoclásico.

Entre 1780 a 1880

Las figuras geométricas empiezan a dejar paso a las líneas rectas y empieza a cobrar importancia la luz natural, más que las inmunerables lámparas. Sin embargo, se mantienen los elementos decorativos de paredes y techos.

 

Industrial.

Entre 1860 y 1910 

Este estilo empezó a desarrollarse en Inglaterra y es una oda a la revolución industrial. El latón y el hierro, por ejemplo, fueron claves en los muebles y objetivos como las lámparas y los colores se reducen prácticamente a la mínima expresión. También impulsó los ladrillos vistos.

 

Art Nouveau.

De 1890 y 1920

Este estilo mezcla ideas de tendencias anteriores: lámparas industriales con una apuesta de figuras geométricas al más puro estilo rococó y la influencia del arte japonés en las paredes y elementos decorativos son algunas de sus principales características.

 

Art Decó.

De 1920 y 1960

Este estilo de decoración es un emblema del siglo XX. Los interioristas encuentran su inspiración en los elementos geométricos, industriales y de las culturas antiguas. También destaca el uso de una multitud de materiales: de madera lacada a aluminio, pasando por el cuero o el acero inoxidable. El color es uno de los protagonistas.

 

Modernismo.

Entre 1880 y 1940

El modernismo es un estilo que busca sobre todo la funcionalidad y la elegancia. Apuesta por pocos elementos decorativos, pero originales, que rompen con la seriedad del entorno.

 

Bauhaus.

De 1919 a 1934 

Fue un movimiento muy influyente en Alemania y se basa en llevar el modernismo al extremo. Las líneas rectas se adueñan del espacio y todo sirve de decoración: desde las lámparas a los cuadros, pasando por los radiadores.

 

Retro. 

Desde 1930

Este movimiento es una mezcla entre el industrial y el contemporáneo. Aunque utiliza maderas y metales en los muebles, destacan los elementos decorativos de color, las líneas rectas y la búsqueda de la luz natural.

 

Postmodernismo.

Desde 1978 

Colores y formas extravagantes son dos de las características más destacadas de este movimiento que surgió a finales de los años 70. Al igual que las obras de Andy Warhol, el postmodernismo busca piezas únicas y diferentes que acaban cominando entre sí, y el color inunda las estancias.

 

Contemporáneo.

Desde 1980 

Puede que sea el más elegante de los estilos decorativos de los últimos siglos. Empezó a utilizarse en la década de los 80 y está inspirado en las líneas rectas del modernismo y son frecuentes los guiños al estilo germano Bauhaus. Por ejemplo, se llevan los materiales vistos como el hormigón. Los muebles y las lámparas son de diseño y la estancia se adorna con grandes cuadros y plantas. Busca el espacio y la luz.